He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]

viernes, 15 de diciembre de 2017

jueves, 14 de diciembre de 2017

miércoles, 13 de diciembre de 2017

gente que lee (202)

Ángel Ganivet [1865-1868] leyendo.
O acabando de leer.
O a punto de ponerse a leer...

Hoy, 13 de diciembre, se cumplen 152 años de su nacimiento en Granada.

martes, 12 de diciembre de 2017

gente que lee (201)

Mujer leyendo [1894], óleo del pintor francés Henri Matisse [1869-1954].

lunes, 11 de diciembre de 2017

Sequía

Este trimestre he estado especialmente estéril en el taller de escritura de Zapata.
Me he puesto algunos días pero la verdad es que muy poco productivo.
Hoy, la sequía ha sido general. Así que el profe, supongo que con buen criterio, nos ha propuesto un ejercicio para hacer durante la clase en 40 minutos y leerlo al final.
Ni tan mal. Nos ha obligado a ponernos las pilas y ha salido alguna cosa chula.

¡Seguimos!

sábado, 9 de diciembre de 2017

viernes, 8 de diciembre de 2017

Librotes

Hoy he estado con Vero y Gonzalo visitando Guadalupe, en Cáceres. Mientras ella terminaba un trabajo que tenía pendiente relacionado con n'UNDO, nosotros hemos visitado el Monasterio.

Sería largo contar la sensación durante la visita: la grandiosidad del lugar, la belleza de las obras, la riqueza de las piezas que se exhiben, el silencio y el recogimiento sólo imaginados, imposibles de sentir con las miles de personas que estábamos allí recorriendo el edificio como si fuera un centro comercial o un parque temático...

Destaco sólo, de entre todos los objetos que se pueden ver allí (zurbaranes, goyas, marfil, toneladas de joyas y oro y plata, esculturas...), los "librotes" de la maravillosa colección de libros miniados que se exhibe en una de las salas. A pesar de los carteles que dicen que respetes el arte no haciendo fotografías (¿¡¡¿¡¿?!??!!) no me he podido resistir a hacer algunas aunque fuera con mi cutremóvil.


Ayer volviendo de pasar un par de días en Segovia, también maravillosamente acompañado, y hoy, un día magnífico, en inmejorable compañía.
Sin duda, mejor con amigxs...

¡Seguimos!

jueves, 7 de diciembre de 2017

gente que lee (200)

María leyendo, conmigo, en casa de Asia, Pilar y Sergio, en Segovia.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

gente que lee (199)

Hoy me he venido a Segovia y estoy pasando aquí el día con María, Pilar, Sergio y Asia. (La de la foto es Asia leyendo cuentos y eligiendo uno para regalárselo a una prima.)
Paseando por la ciudad nos han enseñado la librería - café Intempestivos. Un lugar agradable y acogedor en el que pasar un buen rato bebiendo libros y hojeando cafés...
Siempre me sorprende que haya gente atrevida que a estas alturas de la película se lance a montar una librería con la confianza de que la revolución se hace leyendo... ¡Me encanta!

martes, 5 de diciembre de 2017

El mismo objetivo

Los gobiernos totalitarios y las religiones fundamentalistas operan con el mismo objetivo, reemplazando la búsqueda de la verdad por una respuesta incuestionable y castigando los que cuestionan.

Ayer encontré este párrafo en la introducción de la novela El relato de la escritora estadounidense de ciencia ficción, anarquista, taoísta y feminista, Ursula K. Le Guin [1929- ].

lunes, 4 de diciembre de 2017

Sugerencias

Ayer me hicieron varias recomendaciones que tienen muy buena pinta: la Trilogía de Deptford de Robertson Davies [1913-1995], Los desposeídos de Ursula K. le Guin [1929- ], y Pastoral americana de Philip Roth [1933- ].

Creo que he leído algo de Roth, aunque no lo recuerdo, y a los otros dos no les conozco... así que ya tengo libros interesantes que añadir a mi siempre creciente lista de libros pendientes...

De momento, en la biblioteca de La Cabrera, he encontrado esto:

¡Seguimos!

domingo, 3 de diciembre de 2017

sábado, 2 de diciembre de 2017

Catarsis


Mi nuevo perfil de guasap, el Señor de la Montaña, reflexivo y filosófico, y un poquito introspectivo y sereno, para terminar este año catártico que, a pesar de todo, me está sentando bien.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Calor

¡Qué frío hace hoy!
Parece que hubiera llegado de golpe. Con el inicio de diciembre vinieron esta mañana la nieve, el frío, el viento.
Y el anhelo por estar en una playa, al sol, leyendo.....

jueves, 30 de noviembre de 2017

Charlemos

Montag movió los labios.
—Charlemos.
Las mujeres dieron un respingo y se le quedaron mirando.
—¿Cómo están tus hijos, Mrs. Phelps? —preguntó él.
—¡Sabe que no tengo ninguno! ¡Nadie en su sano juicio los tendría, bien lo sabe Dios! —exclamó Mrs. Phelps, no muy segura de por qué estaba furiosa contra aquel hombre.
—Yo no afirmaría tal cosa —dijo Mrs. Bowles—. He tenido dos hijos mediante una cesárea. No tiene objeto pasar tantas molestias por un bebé. El mundo ha de reproducirse, la raza ha de seguir adelante. Además, hay veces en que salen igualitos a ti, y eso resulta agradable. Con dos cesáreas, estuve lista. Sí, señor. ¡Oh! Mi doctor dijo que las cesáreas no son imprescindibles, que tenía buenas caderas, que todo iría normalmente, pero yo insistí.
—Con cesárea o sin ella, los niños resultan ruinosos. Estás completamente loca —dijo Mrs. Phelps.
—Tengo a los niños en la escuela nueve días de cada diez. Me entiendo con ellos cuando vienen a casa, tres días al mes. No es completamente insoportable. Los pongo en el «salón» y conecto el televisor. Es como lavar ropa; meto la colada en la máquina y cierro la tapadera. —Mrs. Bowles rió entre dientes—. Son tan capaces de besarme como de pegarme una patada. ¡Gracias a Dios, yo también sé pegarlas!
Las mujeres rieron sonoramente.
Mildred permaneció silenciosa un momento y, luego, al ver que Montag seguía junto a la puerta, dio una palmada.
—¡Hablemos de política, así Guy estará contento!

De la novela Fahrenheit 451 [1953] de Ray Bradbury [1920-2012].

miércoles, 29 de noviembre de 2017

martes, 28 de noviembre de 2017

Jurado

El año pasado por estas fechas me llamaron del ayuntamiento de uno de los pueblos de la sierra para proponerme ser jurado de un pequeño concurso de cuentos.
Fue una experiencia divertida e interesante...

Este año repito...

lunes, 27 de noviembre de 2017

domingo, 26 de noviembre de 2017

sábado, 25 de noviembre de 2017

Ni una menos

Hoy en mi blog sobre cosas que leo y cosas que escribo, nada que leer, nada que escribir...
Sólo seguir gritando lo obvio, una y otra vez, hasta que deje de ser necesario.

#NI UNA MENOS

viernes, 24 de noviembre de 2017

gente que lee (197)

Salvo lo del perrito, así está la cosa: sofá, manta, infu, libro... y fuera, el frío.

jueves, 23 de noviembre de 2017

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Cansancio

Hay días que uno está tan cansado que no tiene energía ni para leer novelas. Menos mal que hay amigxs cerca que ayudan a cargar las pilas de nuevo...
¡Seguimos!

martes, 21 de noviembre de 2017

lunes, 20 de noviembre de 2017

García Márquez

En el taller de Zapata sale de vez en cuando García Márquez. Leí muchas cosas suyas hace mil años, cuando estaba en la facultad. Estos días me he propuesto leerle de nuevo.
Hoy, entre unas cosas y otras de mi gymkana de los lunes, he leído Crónica de una muerte anunciada. Lo acabo de terminar en el metro camino de la Escuela de Escritores.
Es uno de esos libros que leí hace treinta años y que hoy he vuelto a descubrir cómo si fuera la primera vez.
Alucinando estoy...

domingo, 19 de noviembre de 2017

Así es la vida

[...] Así es la vida.
—Así es —suspiró el coronel—. La vida es la cosa mejor que se ha inventado.

De la novela El coronel no tiene quien le escriba [1957] de Gabriel García Márquez [1927-2014].

sábado, 18 de noviembre de 2017

viernes, 17 de noviembre de 2017

Yo te creo


Por puta

Tienes 18 años. Estrenas mayoría de edad. Eres oficialmente adulta. Con cuerpo de mujer hecha y derecha, aunque en tu rostro y en tu mirada y en lo más hondo de tu seno, donde habita lo que llamamos alma, puede que aún seas, lo serás siempre, la niña de los ojos de los tuyos. Pero tú te crees muy mayor. Y capaz. Y libre. Lo eres, de hecho. Lo dice tu condición de ciudadana de pleno derecho. Estamos en julio. Empieza tu primer verano de libertad absoluta. Te quieres comer el mundo. Te vas a los Sanfermines. Bebes, bailas, te desmadras tanto o más que tus pares varones. Conoces a unos chicos en la calle a las tantas de la noche. Altos, guapos, simpáticos como ellos solos. Hombres, ellos sí, hechos y derechos que te sacan 10 años, 10 centímetros y mucho más que 10 kilos de envergadura por barba. Os divertís juntos. Jijí, jajá, selfis, picos, morritos, morreos. Puede que te des el lote con uno, o con varios, o con todos. Porque sí. Porque eres dueña de ti misma. Porque te da la gana y punto. Se ofrecen a acompañarte al coche. De camino, te meten en un portal y te penetran por donde quieren mientras se jalean, te graban en tal trance y se jactan de su hazaña ante sus colegas. Acaban, te roban el móvil y te dejan tirada en la escalera. Les denuncias. Les enchironan. Lloran. Patalean. Piden justicia. Dicen que son inocentes. Que tú consentiste. Que lo pasaste bomba, incluso. Pagan a un detective para que te siga y demuestre en el juicio que no eres una santa y que después del episodio estabas tan pancha. Entrabas, salías, vivías. Lo que no dicen es que, de cinco tíos como cinco Torres del Oro, ni uno tuvo una neurona activa o una célula de humanidad para acabar con la orgía, aunque tú se la hubieras pedido, como insinúan, casi de rodillas. Pero, claro, ellos son hombres y tienen sus urgencias. Y tú eres muy suelta. Ya se ve en el informe del detective. Lo que te pasa, te pasa por algo. Por puta.

Artículo de Luz Sánchez-Mellado publicado esta semana en El País haciendo referencia al juicio que se celebra estos días del caso de la violación en grupo de una chica en las fiestas de San Fermín del año pasado.


Y parece ser que estos son los cinco cabestros acusados:
Se hacen llamar La manada de San Fermín, y por lo visto están muy preocupados por que su imagen circule por ahí, manchando su fama y su buena reputación. Así que aquí dejo su foto, que he encontrado por ahí, confiando en que quien quiera, amablemente, la difunda por las redes...

#yotecreo
#NOesNO

jueves, 16 de noviembre de 2017

gente que lee (195)

Fotografía atribuida [ca. 1940, Praga] a M. Peterka.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Amigaza

Creo que hay algunas historias que es más fácil contar con imágenes que con palabras...
¡Felicidades María!

martes, 14 de noviembre de 2017

El placer inverosímil

Aquella noche descubrí el placer inverosímil de contemplar el cuerpo de una mujer dormida sin los apremios del deseo o los estorbos del pudor.

De la novela Memoria de mis putas tristes [2004] de Gabriel García Márquez [1927-2014].

lunes, 13 de noviembre de 2017

Otra vez...

Una de las cosas que más me gustan, de las que hago últimamente relacionadas con la escritura, es participar cada semana en el concurso Relatos en Cadena, que organiza la Escuela de Escritores con el programa La Ventana de la Cadena Ser.
El año pasado logré escribir los 32 minicuentitos, uno por cada semana del concurso, y además me llamaron para una de las finales semanales en enero.

Esta semana debe de haberles vuelto a gustar lo que les he enviado porque hace unas horas me han llamado diciéndome que el mío era uno de los tres relatos finalistas de esta tarde...


Tan contento...
;o)

domingo, 12 de noviembre de 2017

Deja que se vayan...

Me lo acabo de encontrar en el instagram de una amiga. No sé de qué libro es ni quién lo ha escrito. Ella sólo ha puesto 'cosas que leo'. Pero me viene fenomenal para estos días, parece que estuviera escrito para mi...

sábado, 11 de noviembre de 2017

El poder de la lectura


Me lo envía (hace un rato) por guasap mi sobrina Carla... ¡¡¡gracias!!!

viernes, 10 de noviembre de 2017

jueves, 9 de noviembre de 2017

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Bram Stoker

Hoy, 8 de noviembre, se cumplen 170 años del nacimiento del escritor irlandés Bram Stoker [1847-1912], autor, entre otras obras, de la novela Drácula [1897] en la que creó el personaje del Conde Drácula, el más famoso de los vampiros...

martes, 7 de noviembre de 2017

gente que lee (192)

Vero me hizo esta foto leyendo hace un par de días en Barcelona, cuando fuimos a ver a Mónica. Y antes de enviármela la n'undificó, claro...
;o)

lunes, 6 de noviembre de 2017

Y eso es exactamente lo que significa escribir

Y eso es exactamente lo que significa escribir: ser capaz de trasladar los pensamientos más originales, con todos sus recovecos y todo su misterio, a la hoja en blanco. Escribir significa acercarse a nuestro más genuino yo y a nuestro más auténtico punto de vista.

Del libro El rayo y el trueno [2001] de Natalie Goldberg.

domingo, 5 de noviembre de 2017

¿Por dónde empezamos?

—¿Por dónde empezamos? —Abrió a medias un libro y le echó una ojeada—. Supongo que tendremos que empezar por el principio.
—Él volverá —dijo Mildred—, y nos quemará a nosotros y a los libros.
La voz de la puerta de la calle fue apagándose por fin. Reinó el silencio. Montag sentía la presencia de alguien al otro lado de la puerta, esperando, escuchando. Luego, oyó unos pasos que se alejaban.
—Veamos lo que hay aquí —dijo Montag.
Balanceó estas palabras con terrible concentración. Leyó una docena de páginas salteadas y, por último, encontró esto:
Se ha calculado que, en épocas diversas, once mil personas han preferido morir antes que someterse a romper los huevos por su extremo más afilado.
Mildred se le quedó mirando desde el otro lado del vestíbulo.
—¿Qué significa esto? ¡Carece de sentido! ¡El capitán tenía razón!
—Bueno, bueno —dijo Montag—. Volveremos a empezar. Esta vez, por el principio.

Final de la primera parte de la novela Fahrenheit 451 [1953] de Ray Bradbury [1920-2012].

sábado, 4 de noviembre de 2017

gente que lee (191)

La actriz británica Gladys Cooper [1888-1971] fotografiada leyendo en 1910.

viernes, 3 de noviembre de 2017

¿Qué hay que hacer?

«¡Natalie!» Durante una conferencia alguien levanta la mano y, aunque no tengo poderes psíquicos, puedo percibir la pregunta que flota en el aire: «¿Qué hay que hacer para llegar a ser escritor?».
Siempre contesto lo mismo: «Leer, leer sobre todo el género que te interesa, escuchar atentamente y, por supuesto, escribir».

Del libro El rayo y el trueno [2001] de Natalie Goldberg.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Siempre

Antes de mí
no tengo celos.

Ven con un hombre
a la espalda,
ven con cien hombres en tu cabellera,
ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies,
ven como un río
lleno de ahogados
que encuentra el mar furioso,
la espuma eterna, el tiempo!

Tráelos todos
adonde yo te espero:
siempre estaremos solos,
siempre estaremos tú y yo
solos sobre la tierra
para comenzar la vida!

Los versos del capitán [1952]
Pablo Neruda [1904-1973]

miércoles, 1 de noviembre de 2017

martes, 31 de octubre de 2017

lunes, 30 de octubre de 2017

gente que lee (190)

Vero leyendo.
No sé dónde estamos en esta foto, pero mirando la fecha veo que tiene unos diez años...
¡¡¡Seguimos!!!

domingo, 29 de octubre de 2017

33 razones

Hoy me he encontrado con ésto dando vueltas por ahí...

sábado, 28 de octubre de 2017

viernes, 27 de octubre de 2017

Barro y silencio

En un mundo de plástico y ruido, quiero ser de barro y de silencio.

La frase es de Eduardo Galeano, la acabo de encontrar por ahí, y parece que la hubiera  escrito para mí, porque  no se me ocurre un modo mejor de expresar cómo me siento hoy.

***

Unas horas después de haber publicado esta entrada en el blog, mientras leo Fahrenheit 451, me encuentro con esta frase:

En el silencio, nuestro susurro pudiera ser oído.

jueves, 26 de octubre de 2017

gente que lee (189)

Esta vez es mi amigazo José Miguel quien me manda una foto de su hijo Arturo leyendo.
¡Gracias!

miércoles, 25 de octubre de 2017

martes, 24 de octubre de 2017

lunes, 23 de octubre de 2017

domingo, 22 de octubre de 2017

sábado, 21 de octubre de 2017

Aprendiendo todo el rato

Otra vez tengo en Albarracín la sensación de estar aprendiendo todo el rato. No hay ninguna vez que haya venido aquí y me haya ido de vacío. Y no sólo hablo de aprender sobre fotografía, claro...

viernes, 20 de octubre de 2017

Albarracín, otra vez

Esta tarde me vuelvo a ir a Albarracín. Al Seminario de Fotografía y Periodismo que organiza allí, todos los años por estas fechas, Gervasio Sánchez. Me apetece, como siempre: días de higiene y gimnasia mental, de aprendizaje.
¡Seguimos!

jueves, 19 de octubre de 2017

El impostor

Hace tiempo que sé que el señor que duerme conmigo todos los días en mi casa no es mi marido. Tardé en percaterme de que no era él, porque se parecen mucho, pero ahora estoy segura.
Sí, ya sé que suena raro, ya se lo conté la otra vez que vine y usted puso cara de descreído y me dijo que quería conocer todos los detalles. Por eso he venido ya varias veces, como me pidió.
Es cierto, el señor del que le hablo se parece muchísimo a mi Esteban. Tiene su misma cara, sus mismos gestos, su misma forma de hablar pánfila y aburrida, sus ojos bobalicones. Pero de repente, hace algún tiempo, ya le digo, empezó a decir y a hacer cosas raras que no le había visto a mi marido nunca en la vida. De vez en cuando actuaba de forma extraña, como si no lleváramos ya más de cuarenta años casados y todavía pudiéramos sorprendernos el uno al otro con algo.
Un día, por ejemplo, para que se haga usted una idea de lo que le quiero decir, me trajo el desayuno a la cama. «¿Estás tonto?», le dije, «¿te crees que soy ya una vieja inútil que no puedo hacerme mi desayuno?». Me miró con su cara de cándido y me dijo que le perdonara, que la noche anterior se le había ocurrido que podría ser bonito preparármelo. «¡De verdad! Hay que ver lo tonto que te has vuelto con los años, parece mentira, con lo que tú has sido y para lo que te has quedado.»
Otro día, de repente, llegó con unas flores. ¿Se imagina? Se presentó en casa con un ramo enorme. Había venido Lucía con otra de mis amigas a tomar café a casa, y ahora que se lo cuento a usted me da risa recordarlo, pero entonces me dio vergüenza ajena verle entrar por la puerta con esa chaqueta que le pinga por detrás y con esa cara de cordero degollado con la que se plantó en mitad del salón y me dijo «Elisa, querida, son para ti».
Ese día fue cuando tuve claro que ese señor no era mi Esteban de siempre. Disimulé unos días. Le seguí la corriente. Pero tenía cada vez más claro que no era Esteban, sino un doble de Esteban, un suplantador, un impostor que de algún modo se había deshecho del auténtico y había tomado su lugar en mi casa, en mi vida y en mi cama. Eso sí, era tal cual, un doble muy bueno, lo reconozco.
Un día fuimos juntos a una de esas revisiones médicas que tenemos cada dos por tres últimamente, ya sabe usted, cosas de la edad, que cuando no te falla una cosa te falla otra, y el médico le dijo que estaba como una rosa, que vaya cambio había dado en sus análisis y que daba gusto cuando un hombre de su edad empezaba a cuidarse, a hacer ejercicio, a comer como Dios manda, a dejar de fumar y a tomar conciencia de que es bueno hacer todas esas cosas saludables que te recomiendan los médicos cuando empiezas a cumplir años.
Menuda chorrada, pensé yo. Éste no se ha enterado de nada. Se lo dije, claro. Sutilmente le di a entender que Esteban ya no era el de siempre. Cuando me contestó que la gente cambia, que se pueden tener nuevos hábitos y no sé qué más chorradas, le expliqué que no, que no es que Esteban hubiera cambiado de costumbres, sino que realmente este señor no era mi Esteban, que lo habían cambiado. Entre bromas y veras, me miraron los dos con cara de sorprendidos y ese día fue cuando el doctor me propuso que viniera a verle a usted.
Y entonces fue cuando vine a verle a usted por primera vez. Y la segunda vez que nos vimos me habló usted del síndrome ése, creo que lo llamó de Capgras o de Caspras o algo así. No recuerdo del todo aquello que me explicó de que hay gente que piensa que alguien cercano ha sido cambiado por un doble. Pero vamos, que me pareció un disparate, porque en el caso de Esteban yo no tengo ningún síndrome ni nada que se le parezca, sino que lo que tengo es un doble perfecto que se ha instalado en mi casa y que dice que es mi marido. Aquello que me contó usted me pareció una tontería, perdóneme que se lo diga así, pero bueno, me pareció usted un señor muy amable y muy correcto, y por eso es por lo que he venido ya varias veces a verle, por no hacerle un feo.
Al principio, cuando estuve segura de que Esteban no era Esteban, pensé en ponerle una denuncia, al nuevo claro, no a mi marido, pero me pareció difícil que me creyeran en la comisaría y me dio un poco de vergüenza explicarle a un policía que un señor mayor, muy parecido a mi marido, se me había metido en mi casa y en mi cama.
Pensé también en intentar echarle de casa, o mandarle de viaje durante una temporada, que de algo nos tenía que servir estar jubilados y tener una casa en la playa. Mi amiga Lucía se reía, con esa risita nerviosa suya tan tonta y tan cursi que tiene, cuando le dije que llegué a pensar en liquidarle. ¿Qué sé yo? Un traspiés en la escalera, algo en la comida que le diera una buena sacudida a su hipertensión o un resbalón en la bañera. Algo fácil y limpio que me quitara de encima a aquel desconocido que era como una copia de mi Esteban. Pero no hice nada de eso. Seguí disimulando y la verdad es que me he ido acostumbrando a aquel señor.
Y aquí estoy otra vez, charlando con usted. No sé para qué, la verdad, porque ya le digo que desde hace tiempo estoy bien segura de lo que le estoy contando, y aunque hubo un momento al principio en que me produjo un poco de cosa tener en casa a un señor que no conocía, y lo que me apetecía era que volviera el de siempre, luego me fui dando cuenta de que es un señor muy majo. Mucho más cuidadoso que mi Esteban. Y más amable. Tiene la misma cara de pasmado que ha tenido Esteban toda la vida, pero a veces, cuando quiere, es mucho más simpático. Estoy encantada con él. Hasta algún día me ha dado una alegría al irnos a dormir, ya sabe usted a qué me refiero. Hacía años que Esteban, mi marido, el otro, ni se acordaba de esas cosas. Y mira éste, una alegría, ya le digo. Una alegría adecuada a nuestra edad, claro, pero qué quiere que le diga, una alegría al fin y al cabo. Así que he pensado que quizá podría quedármelo, antes de que aparezca el verdadero, que era un aburrido y un insustancial y un soso. ¿A usted qué le parece?

La Cabrera, octubre de 2017.

Licencia Creative Commons
El impostor por Román J. Navarro Carrasco se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Días de libro y sofá

Hoy me ha despertado la lluvia.
En la sierra ha empezado a llover. Mucho. Y creo que en todas partes, por lo que me cuentan amigxs y familia.
Esta mañana llovía como si hubiera que recuperar el retraso de estos primeros días de otoño que han sido demasiado calurosos, demasiado secos, quizá demasiado veraniegos.
Intentaré buscarme un rato esta semana, antes de subirme a Albarracín el viernes, para darme un buen paseo por mi dehesa recién empapada...

[La ilustración es de Xarly Rodríguez (@lucreativo en Instagram). Gracias Solenpapel por compartirla.]

martes, 17 de octubre de 2017

gente que lee (187)

Relieve realizado a finales del siglo II de nuestra era, representando una antigua escuela romana encontrado en Neumagen, Alemania.

lunes, 16 de octubre de 2017

Aplastamiento de las gotas

Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. 
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

Julio Cortázar [1914-1984]

domingo, 15 de octubre de 2017

gente que lee (186)

Floria Tosca y Mario Cavaradossi leyendo el salvoconducto que les ha escrito, poco antes de morir, el barón Scarpia para salir de Roma... durante el tercer acto de la ópera Tosca [1900] de Giacomo Puccini [1858-1924].

En la imagen Raina Kabaivanska y Plácido Domingo en la versión de la ópera que se grabó en los escenarios reales en los que ocurre la acción.

sábado, 14 de octubre de 2017

Tosca

El libreto de la ópera Tosca, otro librito que me llevo a casa.
Éste muy deseado y disfrutado.

viernes, 13 de octubre de 2017

jueves, 12 de octubre de 2017

La gente no habla de nada

[...] A veces, me deslizo a hurtadillas y escucho en el «Metro». O en las cafeterías. Y, ¿sabe qué?
—¿Qué?
—La gente no habla de nada.
—¡Oh, de algo hablarán!
—No, de nada. Citan una serie de automóviles, de ropa o de piscinas y dicen que es estupendo. Pero todos dicen lo mismo y nadie tiene una idea original. Y en los cafés, la mayoría de las veces funcionan las máquinas de chistes, siempre los mismos, o la pared musical encendida y todas las combinaciones coloreadas suben y bajan, pero sólo se trata de colores y de dibujo abstracto. Y en los museos... ¿Ha estado en ellos? Todo es abstracto. Es lo único que hay ahora. Mi tío dice que antes era distinto. Mucho tiempo atrás los cuadros a veces decían algo o incluso representaban a personas.
—Tu tío dice, tu tío dice... Tu tío debe de ser un hombre notable.
—Lo es. Sí que lo es. Bueno, he de marcharme. Adiós, Mr. Montag.
—Adiós.
—Adiós...

De la novela Fahrenheit 451, escrita por Ray Bradbury [1920-2012] en 1953.

miércoles, 11 de octubre de 2017

gente que lee (184)

Marinero leyendo un cómic, 1942.
Fotografía de Thomas D. McAvoy [1905-1966]..