He estado de compras... y he comprado tres cosas. Lo primero: una máquina de escribir. Acabaré el capítulo seis de mi novela y seremos millonarios. La segunda: una estufa. Aquí hay calor humano pero no basta... La tercera: un despertador... porque hay que introducir el tiempo en nuestras vidas... porque nos hace falta disciplina... sobre todo a mí... y porque será la única forma de cronometrar mi tiempo.
[Ópera Prima, Fernando Trueba, 1980]

sábado, 27 de agosto de 2016

viernes, 26 de agosto de 2016

jueves, 25 de agosto de 2016

El astrónomo

A la sombra de un templo, mi amigo y yo vimos a un ciego sentado solo. Mi amigo dijo:
—Mira al hombre más sabio de nuestro país.
Dejé a mi amigo y me aproximé al ciego, lo saludé y conversamos. Después de un tiempo le dije:
—Perdona mi pregunta, pero ¿desde cuándo eres ciego?
Respondió´:
—Desde mi nacimiento.
Dije:
—¿Qué sendero has recorrido para llegar a la sabiduría?
Me respondió:
—Soy astrónomo. —Puso la mano en el pecho y agregó—: Observo todos esos soles, y lunas y estrellas.

Del libro El loco [1918] del libanés Gibran Khalil Gibran [1883-1931].

miércoles, 24 de agosto de 2016

Millennium

Estos días he estado releyendo la trilogía Millennium (Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire) del sueco Stieg Larsson [1954-2004]. Me han vuelto a gustar, como la primera vez que las leí hace seis o siete años. Mucho.

La primera noticia que tuve de estas novelas fue por mi amigo David. Estando en su casa de Lanzarote de vacaciones me contó que estaba leyendo una novela que le tenía enganchadísimo, que estaba flipando con el ritmo que tenía, con cómo contaba detalles sobre los personajes, el ordenador que usaban, la calle por la que estaban circulando en Estocolmo... Y también me decía que la historia era adictiva, que cada noche de aquella semana que estuve allí se quedaba hasta las tantas leyendo para saber cómo iba avanzando la historia... aunque iba a tener que quedarse con las ganas de saber cómo acababa porque aún había dos volúmenes más que todavía tardarían algún tiempo en traducirse y publicarse en español.

Me fío mucho de David y de sus gustos libreros, así que tomé buena nota del autor y del título de los que me hablaba y, eso sí, tomé la precaución de esperar a que estuvieran publicadas las tres novelas en español para poder leerlas seguidas, de un tirón.

Y así lo hice. Y efectivamente me engancharon y me gustaron mucho. Efectivamente, como dice la gente de unlibroaldia, es posible que en los dos últimos volúmenes a Larsson se le haya ido un poco la mano al querer hacer la historia demasiado cinematográfica y entremezclar (quizá) demasiadas tramas en paralelo... Pero lo cierto es que estos días, mientras las volvía a leer, a pesar de ya conocer la historia y el desenlace, me lo he vuelto a pasar muy bien con Mikael y Lisbeth y toda esa pandilla que les acompaña...

Son tres novelas que en realidad creo que es una sola en tres volúmenes. O quizá, como mucho, dos. Y es cierto que habla de demasiadas cosas, que hay demasiados personajes, demasiadas tramas entremezcladas... Pero en el fondo lo importante, lo que verdaderamente a mí me interesa de todas estas páginas es que, como dice Mikael al final del tercer volumen,

...al fin y al cabo, esta historia no va de espías y sectas estatales, sino de la violencia que se comete habitualmente contra las mujeres y de los hombres que lo hacen posible... 

Para mí estas dos líneas dan la clave en la que hay que leer estas casi tres mil páginas de intriga, violencia, sexo, amistad, odios y lealtades. En realidad éste es para mí, sin duda, el verdadero motivo de que me haya vuelto tan fan de Stieg Larsson y de que haya disfrutado tanto leyendo por segunda vez (y quizá no última) su trilogía...

martes, 23 de agosto de 2016

lunes, 22 de agosto de 2016

gente que lee (105)

Hoy, 22 de agosto, se cumplen 108 años del nacimiento del fotógrafo (y muchas más cosas) Henri Cartier-Bresson [1908-2004]. Una buena ocasión para volver a traerle a este blog, esta vez fotografiado por su pareja Martine Franck [1938-2012] mientras leía en un tren viajando por Suiza en 1976.

Y es también un buen día, como podría serlo cualquier otro, para 'resucitar' mi blog de fotografía, 99zetas.blogspot.com, que lleva demasiado tiempo sin actividad...

¡¡¡Pasen y vean!!!

¡Seguimos!

domingo, 21 de agosto de 2016

sábado, 20 de agosto de 2016

Deberes de verano

  • Lee todo lo que puedas. Pero no porque tienes que hacerlo. Lee porque el verano inspira sueños y aventuras, te sentirás libre. Lee porque es la mejor forma de rebelión que tienes.
  • Intenta recordar todas las nuevas palabras que has aprendido este año, busca palabras sinónimas y antónimas a cualquier objeto que veas este verano.
  • Por la mañana, camina por la orilla del mar. Mira cómo se refleja el sol en el agua, piensa en las cosas que más amas de la vida y siéntete feliz.
  • Intenta escribir en un diario todas las cosas que te pasen este verano, los sitios que visites y los helados que te comas. Escribe todo lo que puedas sin faltas de ortografía.
  • Haz un montón de deporte.
  • Baila. Quítate la vergüenza, en la pista de baile o en tu habitación. El verano es un festival y sería muy absurdo no formar parte de él.
  • Recuerda los apuntes de nuestras clases. Decenas y unidades, sumas y restas, sumas con llevadas, ordena de mayor a menor, sigue la serie de 5 en 5, sumas de tres sumandos, los euros, las horas.
  • Evita todas las cosas, situaciones y personas que influyan negativamente en tu verano. Busca las situaciones y la buena compañía de los buenos amigos, que te entiendan y que se rían contigo.
  • No pares de reír. Reír es muy saludable y dicen que dan más años de vida si ríes un montón. Cuenta chistes y escríbelos en tu diario para que no se te olviden.
  • No digas palabrotas y sé siempre educado y amable.
  • Escribe en tu diario los sueños que hayas tenido. Tarde o temprano se cumplirán, porque si puedes soñarlo puedes hacerlo.
  • Sé bueno.
A los padres: ¡Por favor! Los niños a estas edades son "esponjas". Van a copiar todos tus hábitos, palabras y cosas que hagáis, ya que estarán la mayoría del tiempo con vosotros. Vosotros debéis ser un modelo para ellos. Si tú lees, ellos leen... y tened mucha paciencia.

Varias veces me han llegado estos días, por facebook o por mail, estos "deberes de verano" para niños y niñas. Aquí los dejo.Por si a alguien le apetece 'aplicarse' durante lo que queda de verano o en los siguientes...
En estas semanas me dedico a dar muchas clases particulares a estudiantes de la sierra. Sobre todo matemáticas, física, química y cosas así. Pequeñxs y mayores. Se examinan en un par de semanas, a principios de septiembre. Algunxs estoy seguro de que aprobarán, otrxs es posible que no. Pero tengo claro que hay algo que falla en este sistema educativo que no motiva, que limita las artes o la filosofía, que le parece más importante una asignatura de economía que una de música, que a veces parece que corta alas en lugar de ayudar a que crezcan...

jueves, 18 de agosto de 2016

Medio pan y un libro

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. "Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre", piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: "amor, amor", y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: "¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: "Cultura". Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
Porque contra el libro no valen persecuciones. Ni los ejércitos, ni el oro, ni las llamas pueden contra ellos; porque podéis hacer desaparecer una obra, pero no podéis cortar las cabezas que han aprendido de ella porque son miles, y si son pocas, ignoráis dónde están. Los libros han sido perseguidos por toda clase de Estados, por toda clase de religiones, pero eso no significa nada en comparación de lo que han sido amados.

Discurso pronunciado por Federico García Lorca [1898-1936] en la inauguración de la biblioteca de Fuente Vaqueros, el pueblo en que nació.
Hoy, 18 de agosto, se cumplen 80 años de su asesinato, cometido sólo un mes después de iniciarse la Guerra Civil en España.
Hoy, ochenta años después de su muerte, ochenta y tantos años después de pronunciarlas, sus palabras no pueden seguir siendo más vigentes...
¡Seguimos!

miércoles, 17 de agosto de 2016

gente que lee (104)

Hace un par de semanas conté aquí que cada vez más amigxs me envían sus imágenes para colaborar en la colección de gente que lee. Las de esta foto son las tres peques de María Congost leyendo como locas...
;o)
¡Gracias!

martes, 16 de agosto de 2016

Leer con un lápiz en la mano

Leer un libro para hacerse una idea sobre su calidad es una forma de leer distinta de la que tiene por objetivo el disfrute, la identificación o la ampliación de la imaginación. Se trata de una forma de leer que sin querer se transforma en escribir, pues se hacen constar en el margen o en una hoja aparte notas y comentarios. Leer se convierte en una acción: quien lee de esta manera responde al texto, es su beneficiario, pero posiblemente también su rival. Este lector compara lo leído con otras cosas leídas, lo clasifica, lo destaca, lo rectifica, lo juzga, lo ensalza, tal vez lo condene. Por así decirlo, de ese modo leer pierde su inocencia. Sin embargo, como ilustran el ejemplo del erudito o el del monje, esta manera de leer, que establece con el texto una relación recíproca de pregunta y respuesta, tiene una larga historia, que se remonta más atrás incluso que a la lectura inocente, voraz. Del crítico literario George Steiner es la aguda observación de que un intelectual es simplemente "alguien, ya sea hombre o mujer, que lee un libro con un lápiz en la mano".

De Mujeres y libros [2013] de Stefan Bollmann [1958- ].

lunes, 15 de agosto de 2016

Pero si me dan a elegir...

No soy un fulano con la lágrima fácil
de esos que se quejan sólo por vicio.
Si la vida se deja yo le meto mano
y si no aún me excita mi oficio,
y como además sale gratis soñar
y no creo en la reencarnación,
con un poco de imaginación
partiré de viaje enseguida
a vivir otras vidas, 
a probarme otros nombres,
a colarme en el traje y la piel
de todos los hombres
que nunca seré:

Al Capone en Chicago,
legionario en Melilla,
pintor en Montparnasse,
mercader en Damasco,
costalero en Sevilla,
negro en Nueva Orleans,
viejo verde en Sodoma,
deportado en Siberia,
sultán en un harén,
¿policía? ni en broma,
triunfador de la feria,
gitanito en Jerez,
tahur en Montecarlo,
cigarrillo en tu boca,
taxista en Nueva York,
el más chulo del barrio,
tiro porque me toca,
suspenso en religión,
confesor de la reina,
banderillero en Cádiz,
tabernero en Dublín,
comunista en Las Vegas,
ahogado en el Titánic,
flautista en Hamelín...

Pero si me dan a elegir
entre todas las vidas,
yo escojo la del pirata cojo,
con pata de palo,
con parche en el ojo,
con cara de malo,
el viejo truhán, capitán
de un barco que tuviera por bandera
un par de tibias y una calavera...

La del pirata cojo,
con pata de palo,
con parche en el ojo,
con cara de malo,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa...
y allá a su frente Estambul...

Billarista a tres bandas,
insumiso en el cielo,
dueño de un cabaret,
arañazo en tu espalda,
tenor en Rigoletto,
pianista de un burdel,
bongosero en La Habana,
Casanova en Venecia,
anciano en Shangri-La,
polizón en tu cama,
vocalista de orquesta,
mejor tiempo en Le Mans,
cronista de sucesos,
detective en apuros,
conservado en alcohol,
violador en tus sueños,
suicida en el Viaducto,
guapo en un culebrón,
morfinómano en China,
desertor en la guerra,
boxeador en Detroit,
cazador en la India,
marinero en Marsella,
fotógrafo en Play Boy...

Pero si me dan a elegir
entre todas las vidas,
yo escojo la del pirata cojo,
con pata de palo,
con parche en el ojo,
con cara de malo,
el viejo truhán,
capitán de un barco que tuviera por bandera
un par de tibias y una calavera...

Lunes de poesía y música: La del pirata cojo [incluida en el disco Física y Química, de 1992] es una de mis canciones favoritas de Joaquín Sabina [1949- ].

domingo, 14 de agosto de 2016

Fugaces

Un poco de poesía para este domingo: en estos días de perseidas me he acordado de esta frase que vi hace poco en el facebook...
Una compañera de la facultad, que por cierto he reencontrado hace un par de años al venirme a vivir a la sierra, a veces decía que vivíamos como si no nos acordáramos de que no somos inmortales.

sábado, 13 de agosto de 2016

viernes, 12 de agosto de 2016

jueves, 11 de agosto de 2016

¿Qué novelistas prefiere y por qué?

Amo, sobre todo, a Stendhal porque sólo en él la tensión moral individual, la tensión histórica y el impulso vital son una sola cosa: tensión lineal novelesca. Amo a Pushkin porque es transparencia, ironía y seriedad. Amo a Hemingway porque es matter of fact, understatement, voluntad de felicidad, tristeza. Amo a Stevenson porque parece que vuela. Amo a Chejov porque no va más allá de donde va. Amo a Conrad porque navega en el abismo y no naufraga. Amo a Tolstói porque a veces me parece que estoy a punto de entender cómo lo hace y, en cambio, no entiendo nada. Amo a Manzoni porque hasta hace poco lo odiaba. Amo a Chesterton porque quiso ser el Voltaire católico y yo habría querido ser el Chesterton comunista. Amo a Flaubert porque después de él no se puede pretender hacer nada que se le parezca. Amo al Poe del Escarabajo de oro. Amo al Twain de Huckleberry Finn. Amo al Kipling de El libro de la selva. Amo a Nievo porque lo he releído muchas veces divirtiéndome tanto como la primera. Amo a Jane Austen porque no la leo nunca pero me alegro de que exista. Amo a Gógol porque deforma con precisión, maldad y medida. Amo a Dostoievski porque deforma con coherencia, con furor y sin medida. Amo a Balzac porque es visionario. Amo a Kafka porque es realista. Amo a Maupassant porque es superficial. Amo a Mansfield porque es inteligente. Amo a Fitzgerald porque está insatisfecho. Amo a Radiguet porque la juventud nunca vuelve. Amo a Svevo porque alguna vez habrá que envejecer. Amo...  

Italo Calvino [1923-1985] respondiendo en 1959 a una entrevista sobre novelas y novelistas...

miércoles, 10 de agosto de 2016

martes, 9 de agosto de 2016

Rostros

He visto un rostro con mil semblantes, y un rostro que no era sino un solo semblante, como si estuviera en un molde.
He visto un rostro cuyo resplandor no ocultaba su fealdad interior, y un rostro cuyo resplandor escondía una belleza aún más espléndida.
He visto un rostro viejo con arrugas inexpresivas, y un rostro terso en el que todas las cosas habían dejado su huella.
Conozco los rostros porque miro a través de la tela que mis propios ojos tejen, y busco la realidad que hay debajo.

Del libro El loco [1918] del libanés Gibran Khalil Gibran [1883-1931].

lunes, 8 de agosto de 2016

Educar

   Educar es lo mismo 
que poner un motor a una barca,
hay que medir, pensar, equilibrar,
y poner todo en marcha.

   Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino,
un poco de pirata,
un poco de poeta,
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

   Pero es consolador soñar,
mientras uno trabaja,
que esa barca, ese niño,
irá muy lejos por el agua.

   Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.

   Soñar que, cuando un día
esté durmiendo nuestro propio barco, 
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera enarbolada.

Gabriel Celaya [1911-1991]

domingo, 7 de agosto de 2016

sábado, 6 de agosto de 2016

viernes, 5 de agosto de 2016

Como un idiota

No estaba enamorado de ella —eran más o menos tan incompatibles como podrían serlo dos personas cualesquiera—, pero la quería mucho y echaba de menos a esa maldita y complicada mujer. Había creído que la amistad era mutua. En resumen, se sentía como un idiota.
Permaneció junto a la ventana un buen rato.
Al final se decidió.

De la novela La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina [2005], segunda parte de la trilogía Millennium del escritor sueco Stieg Larsson [1954-2004].

jueves, 4 de agosto de 2016

En agosto, Julio

- Estoy releyendo a Stieg Larsson (que me está volviendo a gustar mucho),
- el otro día cogí en la biblioteca Sumisión de Michel Houllebecq (leí algo suyo hace años y no me entusiasmó, pero tengo mucha curiosidad por esta novela),
- y aún tengo pendientes algunos de los regalitos de mi cumple (he leído ya dos de ellos que me encantaron y los demás me están esperando)...

...Pero ya que estoy currando dando clases en la sierra y no voy a poder viajar 'de verdad' durante estas próximas semanas, he decidido dedicárselas a tutiplén al enorme Julio Verne...

miércoles, 3 de agosto de 2016

gente que lee (102)

Llevo tiempo 'coleccionando' imágenes para esta sección de gente que lee de mi blog (que me encanta y que sé que le gusta mucho a algunxs amigxs...).
Tengo guardadas docenas de imágenes que encuentro y que voy colgando poco a poco, más o menos una cada semana. Son fotos, cuadros o dibujos que voy encontrando aquí o allá, en libros, museos, internet, exposiciones, periódicos... por todas partes hay gente que lee.
;o)
Pero además, cada vez hay más amigxs que me mandan imágenes (chulísimas) de gente leyendo. Ésta de hoy me la ha mandado Imilce desde algún lugar del norte en el que está pasando unos días de vacaciones con su fámili...
¡Gracias!

martes, 2 de agosto de 2016

Vuelta a casa

Es tardísimo. Al final hemos vuelto a acabar más tarde de lo habitual. Parecía que la reunión de hoy estaba siendo tontorrona, pero se ha puesto interesante cuando Juan ha sacado el tema del maltrato en el colegio de su hija. ¡Qué frío hace, joder! Incluso cuando las reuniones nos salen un poco sosas me merece la pena venir una vez al mes a Madrid a ver un rato a esta gente. Me sientan bien. Me ponen las pilas. Gente interesante que me ayuda a hacer un poco de gimnasia mental y a mirar las cosas con perspectiva. Lo malo es la perecita de venir desde la sierra hasta aquí para estar sólo un par de horas en la ciudad y volver a subir a las tantas. He hecho bien en volver andando desde Tribunal hasta donde tengo el coche. Seguro que a estas horas hubiera tardado más en metro entre las esperas y el transbordo. Además prefiero no gastar lo que me queda del abono que tengo, que está ya un poco tieso y el miércoles lo necesitaré otra vez cuando vuelva al taller de escritura. Y ahora estos descerebrados dando voces en Sol. ¿Ha habido hoy algún partido de fútbol? Parece que con el paseíto voy entrando en calor. Desde aquí ya es cuesta abajo hasta Lavapiés. La una menos cuarto. Hoy hubiera estado bien quedarme a dormir con Irene. Pero no le he dicho nada y no me gusta lo de aparecer por sorpresa en su casa. Y menos a estas horas. Ahí está el coche, por fin. ¡Anda que no tiene mierda! Pero bueno, ahora no estoy para pensar en limpiarlo. Entre la jodida correa esa que tengo que cambiarle, el aceite, la cerradura rota, las ruedas nuevas, el impuesto del ayuntamiento que tengo pendiente y el seguro que debe estar a punto de llegar, voy a necesitar más de mil euros sólo para el puto coche. Menos mal que al menos me lleva y me trae. Bastante hace con lo viejito que está. Como se me rompa del todo sí que la cago, que en la sierra sin coche no eres nadie. Bueno, cochecito, ahora pórtate bien y llévame a casa, ¿vale? ¡Venga, ánimo! ¡Vaya rasca! Hala, vámonos. Pues no es flamenco lo que más me apetece escuchar ahora, la verdad. Y en Radio Nacional estos petardos hablando de los pactos. ¡Qué ascazo! Podían irse todos un poquito a la mierda y dejarnos en paz. Con M-80 y Kiss FM ni lo intento a estas horas, que estarán en pleno horario de música somnífera. Voy a dejar Radio Clásica, que en un rato cambiará de programa y a lo mejor me ponen algo más acorde al ánimo que llevo. ¡El túnel de Atocha cortado! ¡Genial! A ver por dónde me mandan ahora. Bueno, parece que todos se meten por el carril bus y siguen de frente hacia Ciudad de Barcelona. Menos mal, porque si me llegan a hacer bajar por Santa María de la Cabeza echo otros veinte minutos. Ni dios en la M30. ¡Mola! A casa. ¡Joder, qué gusto, y ahora me ponen a Bach para el camino! ¿Qué más puedo pedir? ¡Qué agobio lo que ha contado Juan del cabrón ese de la clase de su hija haciendo que se pelearan los dos chavales discapacitados y el resto del grupo jaleándoles! Andamos jodidos si la gente de quince años es capaz de ser tan cruel. Casi más heavy lo del público coreando a esos dos pobres pegándose que lo del cabrón que organiza toda la movida. Y el director, ¡menudo sin sangre! Llama a los padres porque hay amenaza de denuncia. Si no, mejor todo el mundo calladito, nada de movernos no vaya a ser que pase algo y nos metamos en problemas. Un tuercebotas. Lucía me contó algo parecido hace unos días del cole de Sonia. Vaya tela. Los niños puteándose entre ellos en el patio y en las clases. Tienen de quien aprender, eso es cierto. Los adultos andamos a hostias, así que es normal que si ése es el referente que tienen, ése sea el modelo que siguen. La cosa es cómo atajarlo lo antes posible para que no lo reproduzcan cuando lleguen a adultos. Este programa lo han hecho para mi. ¡Qué gusto! Ahora las variaciones Goldberg. Estoy por quedarme en el coche a dormir cuando llegue a casa para no perderme nada de lo que pongan luego. ¡Qué idiota! Pues anda que iba a estar bien abrigadito en el coche. Me iban a abrigar bien Goldberg y Bach y Glenn Gould y su puta madre. A ver si no encuentro hielo cuando esté llegando al pueblo, que hoy tiene pinta de que va a caer una helada de las de nota. ¿Cómo no van a ser cabrones los niños si nos ven a los mayores jodiéndonos la vida unos a otros? Como los sobrinos de Iván, que desde que se separaron sus padres, como se están matando vivos entre ellos, pues los críos también se han metido en esa guerra. La pequeña castigando a la madre, el mayor jodido y más solo que la una, y los padres en la parra, que no se enteran ni de por dónde les da el aire, cada uno a su rollo. Y ahora no saben cómo ganarse a sus hijos y la están cagando todos pero bien. A ver por dónde sale todo eso. ¡Qué maravilla cómo se ve la sierra con la luz de la luna! Dentro de unos días debe ser ya llena. Quizá el viernes o el sábado. Vaya cielo despejado que hay hoy. ¡Qué gusto! Aunque no queda mucha nieve. Hay más por la parte de arriba, por donde estuve el otro día pateando con Irene. Aunque no quede mucha mola ver desde aquí con esta luz las manchas blanquecinas por la cresta de la sierra. Bueno, ya estoy aquí. ¡Qué ganas de pillar la cama! ¡Me cago en la leche! ¡Otra vez ha dejado el cerrojo echado esta petarda! ¡Hasta el culo estoy de compartir casa! A ver cómo consigo que se despierte esta insustancial que duerme como un cesto. Definitivamente no hace tiempo de quedarme a dormir en el coche. Ni con Bach acompañándome ni con la madre que lo parió. Pues nada, a ver cuándo se digna a despertarse. Ya está, menos mal, acabo de oír la puerta de su habitación. Sí, claro que soy yo. Quién va a venir a estas horas y a llamar así durante tanto rato. Pues hala, casi tres cuartitos de hora ricos, ricos que me he pasado al raso esperando a que me abriera la bella durmiente. A ver si me salen las cuentas y en verano me piro. Qué ganas de vivir solo otra vez y de hacer lo que me dé la gana sin tener que estar pendiente de nadie. ¡Qué sueño! Al entrar en casa se me ha venido encima todo el cansancio de golpe. ¡Vaya día largo! Dientes y a la cama. Me gustaría leer un ratito pero estoy hecho un escombro. ¿A qué hora pongo el desper? He quedado con Teresa temprano para lo de la biblioteca y el club de lectura y antes me tiene que dar tiempo a preparar lo del taller. ¿Seis y media...? Ufff....

Madrid, marzo de 2016.

Licencia Creative Commons
Vuelta a casa por Román J. Navarro Carrasco se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

El resultado de otro de los ejercicios que nos encargaron en el taller de escritura creativa que hice a principios de este año en la Escuela de Escritores de Madrid. En esta ocasión nos pedían usar la técnica del monólogo interior.
Lo que cuento en el relato es una mezcla de realidad y ficción... aunque, a pesar de haber cambiado nombres, lugares y hechos, el porcentaje de la primera es bastante mayor que el de la segunda...
;o)

lunes, 1 de agosto de 2016

Las dos jaulas

En el jardín de mi padre hay dos jaulas. En una vive un león, que los esclavos de mi padre trajeron del desierto de Nínive; en la otra, un gorrión que no canta.
Todos los días al amanecer, el gorrión saluda al león diciendo: "Que tengas buenos días, hermano prisionero".

Del libro El loco [1918] del libanés Gibran Khalil Gibran [1883-1931].

domingo, 31 de julio de 2016

viernes, 29 de julio de 2016

En la librería...

Pasé toda la tarde en la librería. No había libros en ella; hacía casi medio siglo que no se imprimían. Y yo los esperaba tanto después de los microfilmes en que consistía la biblioteca del Prometeo. No existían. Ya no se podía curiosear en las estanterías, sopesar gruesos tomos en la mano, saborear bien su volumen, que predecía la duración del placer de su lectura. La librería recordaba un laboratorio electrónico. Los libros eran pequeños cristales de contenido acumulado, y se leían con ayuda de un optón. Este incluso se parecía a un libro, aunque sólo tenía una página entre las tapas. Al tocar esta hoja, aparecían por orden las páginas del texto, una tras otra. Pero, según me dijo el robot vendedor, los optones se usaban muy poco. El público prefería los lectones, que leían en voz alta, y era posible elegir la voz, el ritmo y la modulación preferida. Solamente se imprimían en páginas de plástico, que imitaban el papel, algunas publicaciones científicas de audiencia muy reducida. Por ello pude meter en un bolsillo todas mis compras, aunque se trataba de trescientos títulos. Los libros parecían un puñado de granos cristalinos. Escogí varias obras históricas y sociológicas, algo sobre estadística, demografía y psicología: de esto último, lo que me había recomendado la chica del ADAPT. Algunos manuales más voluminosos de matemáticas, que naturalmente no eran voluminosos por su tamaño, sino por su contenido. El robot que me atendió era él mismo una enciclopedia; según me dijo, estaba en comunicación directa mediante catálogos electrónicos con todas las obras del mundo. En la librería sólo se encontraban "ejemplares" únicos de libros, y cuando alguien los necesitaba, el contenido de la obra requerida se fijaba en un pequeño cristal.
Los originales -matrices de cristal- no podían verse: estaban detrás de placas de acero esmaltadas, de color azul pálido. Así pues, el libro se imprimía, por así decirlo, cada vez que alguien lo necesitaba. Habían dejado de existir los problemas de edición, de tirada o de que un libro se agotase. Era realmente un gran éxito. Pero yo lo sentía por los libros. Cuando me enteré de que había tiendas de libros antiguos de papel, las busqué y encontré una. Tuve una decepción: apenas había literatura científica. Novelas, algunos libros para niños y un par de años de viejas revistas.
Compré (sólo había que pagar por los libros viejos) unos cuentos de cuarenta años atrás para saber a qué llamaban cuentos hoy en día, y entonces fui a una tienda de artículos deportivos. [...]

De la novela Retorno de las estrellas [1961] del escritor polaco Stanisław Lem [1921-2006].

jueves, 28 de julio de 2016

Belleza imprescindible

Dos de los libros que me han regalado por mi cumple hace unos días. Éstos me los regaló Elia. Los encontró por casualidad en una de esas nuevas librerías que no paran de abrir en Lavapiés.
Me los he leído en estos días que he pasado en Algeciras con la fámili...
Es una colección promovida por Ecologistas en Acción, bajo licencia creative commons. No conocía ni el proyecto, ni los libros, ni a las autoras... y me han parecido dos libritos maravillosos y necesarios. Terribles por lo que cuentan y hermosos por cómo lo cuentan. Una belleza imprescindible en los tiempos que estamos viviendo.
Completamente recomendables.

miércoles, 27 de julio de 2016

martes, 26 de julio de 2016

Un zorro semejante a cien mil otros

Hoy, en el almanaque que tienen mis padres en la cocina, me he encontrado con el zorro de El Principito...

lunes, 25 de julio de 2016

Mis padres

La foto lleva mucho tiempo colgada en su casa. No recuerdo cuándo se la hizo mi tío Paco, pero ya hará un buen montón de años. Ayer, después de comer, la fotografié yo con mi camarita. Se ve un poco mi cara reflejándose entre ellxs.
Hoy hace cincuenta años que se casaron. Se siguen queriendo. Están contentxs y quieren compartirlo. Nos han juntado a la familia y a algunxs amigxs y han organizado una reboda en el mismo lugar y el mismo día en que fue la primera.
Les traigo a este blog sobre cosas que leo y cosas que escribo porque son dos de los responsables de mi afición a los libros y a la lectura.
Recuerdo su insistencia en que cada noche, antes de apagar la luz, leyera un ratito en la cama.
Y recuerdo que siempre hubo enciclopedias en casa y que mi padre, cada vez que le preguntaba algo para el cole no quería contestarme, siempre prefería decirme 'búscalo en el diccionario' o 'búscalo en la enciclopedia'. Entonces no entendía esa manía suya de no ayudarme y me enfadaba pensar que él me podía resolver en un minuto lo que a mí me costaba un buen rato encontrar en los libros.
Hoy los diccionarios son unos de mis libros favoritos... y todas las noches, antes de apagar la luz, tengo la necesidad de leer alguna página...

domingo, 24 de julio de 2016

sábado, 23 de julio de 2016

viernes, 22 de julio de 2016

La única forma de rebelión

Entonces entendí el peligro de la lectura. Hasta ese instante, siempre había creído que leer equivalía a sumergirse en un paraíso, dejarse mecer hasta un territorio en el que todo estaba permitido. Nunca pensé que las imágenes que el lector proyecta en su mente se almacenaban en su subconsciente e iban fraguando poco a poco un mundo posible, diferente, un mundo que se imponía con tal fuerza que podía llegar a ser real. Los libros, los periódicos, las revistas eran un arma secreta, la única forma de rebelión.

De la novela Imprenta Babel [2009] de Andreu Carranza [1957- ]

jueves, 21 de julio de 2016

Efecto post-cumple

El efecto post-cumple: lecturas para el verano... (y más cosas...)
¡¡¡Gracias!!!
;o)

miércoles, 20 de julio de 2016

Me mudé...

http://zenpencils.com/ - Charles Bukowski
Ahora que me acabo de mudar y que empiezo nuevo año es una buena ocasión para recordar estas cosas que decía Bukowski...

¡¡¡ Seguimos !!!

martes, 19 de julio de 2016

gente que lee (100)

Ayer por la tarde, un día antes de mi cuarenta y nueve cumpleaños, leyendo Walden en mi nueva casita a la que me acabo de mudar en La Cabrera.

lunes, 18 de julio de 2016

Como tú...

   Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña

ligera...

León Felipe [1884-1968]

domingo, 17 de julio de 2016

Pausa

Llevo un par de días sin abrir un libro.
Menos mal que mañana termino lo más gordo de mi mudanza...

sábado, 16 de julio de 2016

Mudándome

Mudándome a un nuevo lugar donde leer, donde vivir...

jueves, 14 de julio de 2016

miércoles, 13 de julio de 2016

gente que lee (99)

Sunday funnies [1991] - Sally Mann [1951- ]
Uno de los mejores remedios para el calor... ¡cómo mola leer en verano!

martes, 12 de julio de 2016

Cambios

Ando de cambios.
Cambios vitales, importantes, transformadores.
Voy a seguir viviendo en la Sierra Norte de Madrid, pero estos días me mudo de casa y de pueblo. Me muero de ganas.
El martes es mi cumpleaños, así que también cambio de año. También ilusionado con ésto: me gusta cumplir años, y sentir y hacer memoria de la gente que tengo cerca y las cosas que me van pasando.
Y de algún modo cambio también de etapa. Sigo con el objetivo que me propuse hace unos años (¡tres ya!) cuando salí de Madrid. Siento que aún no lo he logrado, pero en realidad ése es uno de esos objetivos que no se acaban de lograr nunca y en los que lo importante es el camino que sigues mucho más que el sitio al que vas.
Y ahí seguimos... en el camino...

Y parece que con tanto cambio, personal y vital, no está de más recordar y celebrar el cumpleaños de este señor que, salvando tooodas las distancias, también tomó algunas decisiones parecidas....
Hoy, 12 de julio, se cumplen 199 años del nacimiento de Henry David Thoreau [1817-1862], autor, entre otras obras, de Walden [1854] y de La desobediencia civil [1848].

lunes, 11 de julio de 2016

Química

No lo digas,
no digas que me quieres
—aunque todo tu ser deba contenerse—.
El amor no existe
más allá de los poetas.
No lo juzgues como algo real:
es un espejismo, una invención
que se vierte en las neuronas.
Dime
—si de verdad lo deseas—
que tu hipotálamo segrega dopamina
cuando estás conmigo, que por eso
te sientes cómoda y plena:
enamorada.

Pero no digas que me quieres,
no hables de amor, porque se trata
sólo de química.

De El amor en tiempos de los desguaces de coches [2014] de David Minayo [1981- ].

domingo, 10 de julio de 2016

Cuatro sugerencias

Para la última reunión que tuvimos, hace ya varias semanas, del Club de Lectura Serrano nos propusimos leer obras de ciencia ficción. Hubo muchas propuestas, cada unx elegimos alguna que nos interesara y luego hicimos una (muy interesante) puesta en común, de la que además salió una lista con muchos títulos para las próximas semanas y meses.

Uno de esos títulos, que fue propuesto por al menos un par de personas, fue La invención de Morel [1940], del argentino Adolfo Bioy Casares [1914-1999].
Creo que ya la había leído hace años, quizá en los tiempos de la facultad, pero no tenía un recuerdo muy especial de esta novela. Las dos personas que la proponían en el Club, de las que me fío mucho, me hicieron pensar que algo me había perdido... y que convenía darle una segunda vuelta.
Y efectivamente así era. Es un relato apasionante que parece llevarte al principio por un camino que no terminas de entender, dándote pistas de que algo extraño ocurre en esa isla sin llegar a aclararte qué... y poco a poco va poniendo las cartas sobre la mesa llegando a un final sorprendente.
Un relato del que dice Borges que no le parece "una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta". ¿Qué puedo a añadir yo a semejante comentario...?

Cada vez me gusta más leer y releer a Italo Calvino [1923-1985]. Leí bastantes de sus libros también cuando estaba estudiando en la universidad. Me encantaban. Y siempre me sorprendían. Y ahora, por algún motivo, estoy volviendo a encontrarme con él: yo, naturalmente, soy otro, y él, como se dice de cómo cantan Camarón o Gardel, cada vez escribe mejor...

Esta ¿novela?, Palomar [1983], no la había leído. De hecho supe de su existencia hace poco leyendo algo sobre la biografía de Calvino o alguno de sus artículos...
El personaje protagonista, Palomar, describe lo que encuentra. Esa es la novela: su observación del mundo y su intento de aprehenderlo: sus observaciones de una mujer en la playa, o una salamanquesa sobre un vidrio o de las piedras del Ryōan-ji son emocionantes...
Siento que tiene mucho que ver con esa mirada lenta que sugieren los grandes fotógrafxs, con los paseos de Thoreau en torno a su lago, con el tiro con arco de Herrigel, con la escena maravillosa de Smoke en que Auggie le sugiere a Paul que no va a entender sus fotografías si no las mira un poco más despacio...
Otra enorme recomendación para leer con calma este verano.

Ésto ha sido uno de esos descubrimientos que uno hace por casualidad, o no, deambulando por las bibliotecas.
No sabía nada del autor, Markus Orths [1969- ], ni de La camarera.
Y me ha gustado.
Y me han entrado muchas ganas de leer La sala de profesores, la otra novela que (hasta donde yo sé) tiene traducida al español.

No siento que sea una novela que me haya cambiado la vida. Muy pocas lo hacen, claro, eso es mucho pedir... Pero mientras la leía ha conseguido mantenerme interesado en saber qué iba a pasar con esa camarera que decide pasar algunas noches debajo de la cama de los huéspedes del hotel en el que trabaja, quieta, escuchando, tratando de sentir lo que ocurre en la habitación y ella no puede ver.
Una novela para leerse de una sentada y luego estar durante algún tiempo fantaseando con la idea de observar al personal, de saber qué hacen cuando nadie les / nos ve. Fantaseando con lo que se oye, se ve, se siente cuando se mira sin ser visto...
En fin, una buena propuesta para mirarse a uno mismo y pensar en por qué nos gustan tanto (a veces) las vidas de lxs otrxs.

La subasta del lote 49 es uno de esos libros que tenía desde hace tiempo en mi (cada vez más extensa) lista de grandes e imprescindibles libros que tengo que leer sí o sí antes de morirme.
Se supone que es uno de esos 'clásicos del siglo XX' que no puedes no haber leído si quieres entender algo de lo que pasa en el mundo en general y en la literatura en particular.
Así que cuando, éste también por casualidad, lo encontré hace unas semanas en una de las bibliotecas que frecuento en la sierra, pensé que era la ocasión y que no podía dejarla pasar...

Uffffff.....

Cuando llevaba sólo unas cuantas páginas ya empecé a pensar que me estaba aburriendo. Mucho. Y que además no estaba entendiendo nada. Y que lo poco que estaba entendiendo no me estaba interesando lo más mínimo. A veces, cuando ésto ocurre, uno piensa que no es el libro ni el autor, que eres tú, que te falta, que no llegas, que no entiendes, que tienes que leer más cosas antes de llegar ahí... Al enfrentarse con 'los grandes' no viene mal un poco de modestia.
En esas, ya llevaría como un tercio de la novela y cada vez la sentía más atascada, tuve la buena idea de buscar en Un libro al día, uno de mis blogs de libros favorito. No siempre estoy de acuerdo con sus opiniones, pero muchas veces coincido con ellas y siempre me gusta cómo las cuentan. Y me relajé. Mucho. Me tranquilizó muchísimo que la calificaran de intragable. Me sentí un poquito mejor al leer que quien hacía la reseña afirma que "pocas veces se había sentido tan desesperadamente confuso leyendo una novela" y que "por añadidura es una confusión que no induce al caos, sino al bostezo".
La acabé, claro. (Tengo una especie de TOC con esto de no poder dejar a medias los libros que no me gustan o no me interesan.) Y luego me sentó bien leer los muchos comentarios que hay en la reseña de Un libro al día apoyando y rebatiendo las opiniones de la reseña...

En fin, no sé si intragable es un adjetivo demasiado macarra, pero la verdad es que creo que tardaré una temporadita en volver a acercarme al misterioso y (en tantos sentidos) inaccesible Pynchon.

sábado, 9 de julio de 2016

gente que lee (98)

La (futura) lectora que aparece en esta imagen se llama Adriana. Hoy, 9 de julio, cumple 32 días. Es la hija de mis amigxs Josema y Adela. Una niña muy deseada, esperada, querida.
Hace unos días fui con Vero a verles. Vero le regaló su primer libro, las Memorias de Adriano [1951] de Marguerite Yourcenar [1903-1987], con varios textos escritos aquí y allá y algún dibujo que tendrán que esperar unos cuantos años hasta que pueda disfrutarlos.
Para mí fue una tarde emocionante. Conozco a Vero y Josema desde hace más de veinte años. Hace mucho que no son sólo amigxs, sino compañerxs de vida. Gente ya imprescindible, innegociable en mi vida, que comparte el camino conmigo.
Y ahora esta pequeñaja se une a nuestros pasos...
¡Seguimos!

viernes, 8 de julio de 2016

Leer para disfrutar la vida

En esos nuevos círculos [el autor habla de centro Europa durante el siglo XVIII], entablar relaciones estaba íntimamente unido a las lecturas literarias conjuntas y al intercambio que surge al respecto. Se trataba menos de si se podía aprender algo de la literatura, y en qué medida, y si servía para la vida, que de vivir y celebrar el momento: la lectura hacía que el tiempo se olvidara, los sentimientos fluyeran y los cuerpos se encontraran. En suma, leer era un medio para desatar emociones. Pero también la mejor manera de que las mujeres participaran  en esa vida en comunidad natural que acababa de nacer y desempeñaran en ella un papel que fuera más allá de la apariencia y las vistas al matrimonio. Las veladas literarias dotaron de voz y estatus social a las mujeres. Y éste no dependía del todo, aunque sí en gran medida, de su origen, de la pertenencia a una clase social determinada y de una formación académica por regla general inaccesible a las mujeres. Leer proporcionaba cierta independencia y abría nuevas vías para disfrutar la vida.

De Mujeres y libros [2013] de Stefan Bollmann [1958- ].

jueves, 7 de julio de 2016

miércoles, 6 de julio de 2016

El acto más audaz

El acto más audaz que puede llevar a cabo un escritor es dar este paso minúsculo, poner por escrito esa condenada palabrita que pincha con su perfecto prosaísmo el globo de las hinchadas fantasías y, luego, poner otra palabra inmediatamente a continuación. Este acto señala la decisión de ser escritor. Esta primera palabra llevada al papel tiende un puente sobre el abismo entre la persona que imagina qué puede ser eso de escribir y la que escribe. 
Al fin y al cabo, no todos los que desean escribir se hacen escritores; y eso no ocurre necesariamente por falta de talento intrínseco o por incapacidad de comunicarse mediante palabras. Muchos lectores ávidos abrigan el deseo secreto de ser escritores, pues creen que el placer que se puede obtener de la escritura es idéntico al conseguido mediante la lectura. Pero para ser escritor hay que comenzar por escribir realmente, y escribir mucho.

Del libro Sobre el bloqueo del escritor [1993] de Victoria Nelson [1945- ].

martes, 5 de julio de 2016

gente que lee (97)

La lectora de novelas, óleo pintado en 1853 por Antoine Wiertz [1806-1865].

El pintor belga Antoine Wiertz, que con frecuencia transgredía los límites del buen gusto y era famoso por sus bufonadas, pintó en 1853 un cuadro que muestra a una mujer joven tumbada completamente desnuda en una cama y leyendo una novela que sostiene en alto con la mano izquierda. Mientras el gran espejo de la pared a la derecha de la cama permite verle el sexo, que de lo contrario permanecería oculto al observador dado que la mujer tiene las piernas dobladas, agazapado a la izquierda de la cama un demonio del que sólo se ven la mano y la mitad del rostro con el cuerno de rigor deja continuamente novelas en la sábana, satisfaciendo así sin cesar las ganas de leer de la al parecer insaciable mujer.

Del libro Mujeres y libros [2013] de Stefan Bollmann [1958- ].

lunes, 4 de julio de 2016

La cajita

Fue su común afición a la historia de la fotografía lo que hizo que se conocieran en un curso de verano organizado por un pequeño museo de la ciudad. Durante la sesión del primer día les divirtió comentar algunas de las cosas que estaban viendo. Al salir, se presentaron y les hizo gracia que sus amistades y sus familias les llamaran por sus iniciales: Jota y Eme. Les pareció una buena señal. No sabían de qué, pero en cualquier caso era una coincidencia que les gustó. Ese mismo primer día descubrieron también que coincidían sus caminos de vuelta a casa, y al día siguiente decidieron aprovechar el fresco de las noches de verano en la ciudad para quedarse un rato en alguna terraza charlando. La tercera noche, mientras cenaban, Eme notó cómo Jota le miraba las manos. Le dijo que le habían llamado la atención desde que se conocieron. Al cabo de un rato le propuso subir a su casa. Eme accedió.
Era un piso alto, céntrico, no muy grande pero con un salón amplio que tenía un gran ventanal que debía hacerlo muy luminoso durante el día. Aún conservaba una chimenea que parecía no haber sido usada desde hacía años. Había libros por todas partes, fotos en las paredes, muchos objetos interesantes. Jota le preguntó qué le apetecía tomar y, al irse a la cocina para preparar algo de picar, Eme se quedó curioseando en el salón. En una de las paredes había varios dibujos, cada uno en su marco individual, que debían ser apuntes preparatorios para un cuadro barroco. Vio unos cuantos mapas, algunos antiguos. Junto a una esquina una figura africana de madera. En una vitrina que ocupaba un lugar principal en el salón había varias cámaras fotográficas. Al verlas, Eme pensó que ninguna de ellas tenía menos de cien o ciento cincuenta años. Sobre la repisa de la chimenea vio un par de fotos que reconoció y que parecían copias de época, una tetera de hierro japonesa, también antigua, varias piezas de cerámica...
Jota volvió con una bandeja y, mientras apartaba de una mesa baja unos cuantos libros para poder apoyarla, le explicó que había tenido varios familiares que se habían dedicado a viajar y a hacer fotografías por el mundo durante buena parte del siglo diecinueve y principios del veinte. Las siguientes generaciones habían abandonado la afición por la fotografía pero tuvieron la lucidez de conservar casi todo lo que sus antecesores habían recopilado en aquellos viajes y la gran mayoría de las fotografías que habían hecho. Su familia nunca había sido muy amplia y por eso había sido relativamente fácil mantener unida la colección. Le dijo que no había nada que fuera especialmente valioso, y que, desde su punto de vista, lo realmente interesante era más bien la gran variedad de objetos que habían logrado reunir. Pero a Eme todo le parecía fascinante. Tenía la sensación de estar en uno de esos pequeños museos formados a partir de la colección de alguna familia pudiente del siglo XIX.
Cuando Jota volvió a la cocina a por las bebidas, Eme le ofreció ayuda para traer lo que faltaba pero le oyó responder que no era necesario, así que siguió moviéndose por el salón como si estuviera visitando una exposición. Le llamó la atención una cajita hecha de una sola pieza de madera oscura, muy pulida, sin ningún adorno, que también estaba sobre la chimenea. La abrió con cuidado y al mirar en su interior encontró dentro centenares de uñas. Uñas grandes y pequeñas, algunas con manchas de esmalte, blanquecinas, oscuras, amarillentas, unas muy mal cortadas y otras perfectas como una luna casi nueva, varias desproporcionadamente largas o estrechas o gruesas...
De pie junto a la chimenea, con la cajita en la mano, sin poder apartar la vista de su contenido, oía cómo Jota le seguía hablando desde la cocina sobre sus familiares trotamundos y coleccionistas, sobre cómo muchas de esas cosas que tenía en casa le habían hecho interesarse por personas, países o libros. Eme se preguntaba, con una mezcla de asco y miedo, de dónde habrían salido todas aquellas uñas, a quién habrían pertenecido y por qué estaban allí guardadas. Seguía oyendo a Jota contar que su vida se había visto condicionada por todos esos objetos con los que vivía y que tenerlos había hecho que el coleccionismo fuera también su gran afición. A Eme las preguntas se le mezclaban con algo parecido a una náusea. Trató de pensar en algún motivo por el que alguien, en especial alguien tan aparentemente interesante y agradable como parecía ser Jota, pudiera querer coleccionar uñas cortadas. Recordó que, un rato antes de subir al piso, su vanidad había interpretado como deseo el interés con el que Jota le miraba las manos. Ese recuerdo le produjo aún más inquietud.
Eme pensó, mientras Jota seguía hablando desde la cocina, que cualquiera puede haber visto cientos de naranjas en una frutería, docenas de pelotas de tenis en una tienda de deportes, montones de coches en un parking o de camisas en un armario, pero que nunca, jamás, nadie debía haber visto varios cientos de uñas cortadas y metidas en una cajita de madera. Se asustó. Sintió un escalofrío que no se correspondía con la agradable brisa que refrescaba la ciudad y que entraba por el ventanal del salón. En silencio cerró la caja, la volvió a dejar con cuidado sobre la chimenea y salió de la casa. No volvió a las sesiones que quedaban del curso de fotografía. Y de hecho, durante mucho tiempo procuró no frecuentar esa zona de la ciudad para evitar un encuentro que hubiera resultado demasiado incómodo.

Madrid, marzo de 2016.

Licencia de Creative Commons
La cajita by Román J. Navarro Carrasco is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

domingo, 3 de julio de 2016

Kafka

Hoy se cumplen 133 años del nacimiento de Franz Kafka [1883-1924].

sábado, 2 de julio de 2016

viernes, 1 de julio de 2016